
Dirigentes denuncian que los mineros han intensificado la presión, los sobornos, ofreciendo hasta S/.5000 a líderes y los actos de amedrentamiento, generando fracturas internas y un clima de inseguridad en caminos y riberas. Desde septiembre, los mineros han extendido sus operaciones sobre el cauce del río para extraer oro. Esto está afectando gravemente el agua, la pesca, la agricultura y la relación espiritual y de memoria histórica de la cosmovisión asháninka con el río, que consideran su fuente de vida y soberanía alimentaria.
Se reporta la contaminación del agua, la desaparición de peces, el desvío del cauce y deslizamientos en las riberas. La situación se agrava por la ampliación del plazo del REINFO (Registro Integral de Formalización Minera) por el Congreso y la falta de medidas estatales efectivas. Un operativo interinstitucional reciente fracasó, al igual que los anteriores, porque los organizadores aseguran que efectivos policiales de Pichanaki habrían alertado con anticipación a los mineros, permitiéndoles evadir sanciones y regresar casi de inmediato.
Existen al menos 12 licencias del REINFO en la cuenca otorgadas sin consulta previa, un derecho fundamental, sobre territorio asháninka. Las autoridades asháninkas han hecho un llamado urgente al Estado, organismos de fiscalización y medios de comunicación para visibilizar y actuar con rapidez, advirtiendo que la cuenca del río Autiki podría llegar a un punto de no retorno si no se toman medidas inmediatas.
Autora: Olenka Pizarro. Fuente: Infobae, 07 de diciembre del 2025.